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Trastorno Obsesivo Compulsivo

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¿Qué son las Obsesiones?
Los pensamientos obsesivos se definen como "ideas que en el contexto afectivo determinado, y en contra de la voluntad de la persona... emergen a un primer plano de la conciencia".

Una Obsesión es un suceso mental intrusivo, no querido y que provoca malestar. Las obsesiones pueden ser de carácter agresivo, sexual o religioso.
Las ideas obsesivas son pensamientos repetitivos que interrumpen el curso normal del pensamiento, siendo las imágenes obsesivas, imágenes visuales vívidas. El contenido de éstas puede ser sexual, violento, repugnante o simplemente disparatado. En muchos casos el pensamiento obsesivo consiste en ideas espantosas, en donde la persona puede pensar en estar haciendo algo horrible. Las convicciones obsesivas se basan en ideas mágicas tales como que el pisar las líneas entre baldosas puede ocasionar un perjuicio a uno mismo o a otra persona querida.
Los temores obsesivos se relacionan a menudo con la suciedad o la contaminación.

¿RESISTENCIA o CONTROL?
El paciente reconoce el origen interno de las obsesiones, se resiste contra ellas o las controla en un grado variable, pudiendo producirse algún grado de deterioro de su funcionamiento. La resistencia, cuando aparece en estos pacientes, consiste en una lucha contra un impulso o un pensamiento intruso, mientras que el control es la capacidad del paciente para desviar sus pensamientos.

Duda e Incertidumbre
La ausencia de certeza o la duda permanente es otro rasgo distintivo del pensamiento obsesivo. Los pacientes afectados de un TOC no llegan a la certeza o al acuerdo entre la información que reciben a través de sus sentidos y sus creencias internas. ¿Están realmente limpias mis manos?, ¿Está cerrada la puerta?, ¿Está envenenada el agua?, ¿Está cerrado el paso del gas?... En el intento de conseguir una sensación de certeza, el paciente realiza rituales compulsivos, como el lavado excesivo o las conductas de comprobación.

Los rituales compulsivos
El ritual compulsivo consiste en una conducta que habitualmente disminuye el malestar del paciente, pero que es llevada a cabo bajo una sensación de presión. Entre las conductas obsesivas podemos encontrar los rituales de limpieza, las comprobaciones, las repeticiones, la evitación, la lucha por la precisión y la meticulosidad. Un alto porcentaje de ellos son "limpiadores", siendo estos individuos extremadamente preocupados por la suciedad, la contaminación o los gérmenes, y pueden pasarse muchas horas al día lavándose las manos o en la ducha.
Los pacientes comprobadores presentan la duda patológica y se ven empujados a comprobar compulsivamente, por ejemplo, si han dejado la puerta abierta, si cerraron el paso del gas, si desenchufaron la plancha... A menudo, la comprobación no resuleve la duda y en algunos casos la puede aumentar.
La mayoría de los rituales tienen como consecuencia el enlentecimiento del funcionamiento del sujeto, siendo esta la característica principal del raro síndrome de la "Lentitud Obsesiva Primaria", en donde, por ejemplo, vestirse para salir de casa puede convertirse en un fenómeno que dura varias horas. Esta lentitud puede ser también consecuencia de la ausencia de certeza.
Las compulsiones mentales hacen que estos pacientes puedan repetir una y otra vez dentro de su mente conversaciones pasadas mantenidas con otras persona, para asgurarse de que no han dicho nada que les pueda incriminar.

Entonces... ¿Yo sufro un Trastorno Obsesivo Compulsivo?
No debemos confundir la personalidad obsesiva que forma parte de los rasgos característicos muchas veces relevantes y ricos de una personalidad, como pueden ser la puntualidad, el sentido del orden, la parsimonia, la persistencia, etc., que son rasgos de personalidad y no trastorno o enfermedad. El tipo de personalidad que define los rasgos de carácter obsesivo es la persona precavida e introvertida, insegura de sí misma, con sentimiento de culpa. También son escrupulosos, pulcros, meticulosos y algunas veces pedantes.
Estos rasgos no constituyen la enfermedad. Estos individuos con rasgos de carácter obsesivo cuando se descompensan. Suelen presentar depresión, paranoia, o síntomas somáticos, en lugar de un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).
La evidencia nos muestra que el TOC es cualitativamente distinto de la personalidad obsesiva. Los pacientes con TOC presentan íntomas que le son molestos y gran ansiedad, mientras que los rasgos de carácter obsesivo son asintomáticos y no provocan ansiedad.

¿Cuál es el inicio del Trastorno Obsesivo Compulsivo?
El TOC suele empezar en la adolescencia o al principio de la edad adulta, aunque algunos casos se observan en la infancia, desarrollándose en el 75% de los casos entre los 15 y 30 años de edad. Su inicio es de difícil determinación, muchas veces en forma solapada, al principio, siguiendo muchas veces un curso crónico y frecuentemente progresivo. Algunos pacientes describen el inicio de esta enfermedad en forma abrupta y repentina

¿Es bueno el pronóstico?
Los estudios recientes sobre el curso natural de la enfermedad indican que el 30% de los pacientes siguen curso fluctuante, un 14% sigue un curso alternante con fases de remisión completa y recrudecimiento de los síntomas, y el 45% tiene un curso constante y/o progresivo. Con el desarrollo de nuevas terapias conductuales y farmacológicas, el pronóstico de este trastorno ha mejorado. Son predictores de buen pronóstico los síntomas leves o atípicos, la ausencia de compulsiones, la duración corta de los síntomas y una personalidad previa sana. La depresión secundaria que sobreviene a los síntomas del TOC empeora la enfermedad.

Los últimos avances en la farmacoterapia del TOC han sido notables y han generado un gran interés en el estudio de este trastorno. Lo que anteriormente se creía una enfermedad rara, de carga psicodinámica y difícil de tratar, actualmente se considera como una enfermedad que tiene importante componente biológico y que responde bien a las distintas moléculas disponibles en el mercado farmaceútico.

Criterios para el diagnóstico

• Comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente.

• El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están concectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos.

- En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Nota: este punto no es aplicable en los niños.
- Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo.
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